Para un hispanohablante, aprender las muchas variantes de la pronunciación del inglés es todo un reto, por muchas razones, comenzando por la cantidad de sonidos de las vocales. A pesar de que tanto el español como el inglés tienen 5 vocales, el inglés tiene 20 sonidos diferentes para las mismas vocales. Por ejemplo, si sales de crucero, contarás que te montaste en el “ship”, pero si pronuncias la “i” como lo harías en español, estarás diciendo que te montaste en una oveja (“sheep”), lo cual, cuando menos, traería cierta confusión.

La tarea es más difícil para los hispanohablantes, porque al estar acostumbrados a usar un solo sonido por cada vocal, tienen que entrenarse en cambiar el punto de articulación y el movimiento de la mandíbula para generar esos 15 sonidos adicionales que nunca habían emitido. Mientras aprenden, tenderán a pronunciar las palabras tal como les suenan en español.

Como si el tema de las vocales fuera poco para aprender a pronunciar el inglés, las consonantes también tienen su complicación. La “p” por ejemplo, en inglés tiene un sonido diferente, aspirado. Si dices “papaya” en español la pronunciación de la “p” no es aspirada, pero si quieres referirte a la misma “papaya” pero en inglés, el aire tiene que salir de tu boca con fuerza. Si quieres probar, ponte la mano frente a la boca, y si no sientes el golpe de aire en cada “p”…. pues estás pronunciando mal.

La razón es que el inglés es una mezcla de muchos idiomas como el indo germano, el latín, el griego, y el francés, que han ido aportando, poco a poco, sus grafías y sonidos propios.

Otra diferencia: en español no se distingue entre la “b” y la “v”. Son dos grafías con el mismo sonido. En inglés, en cambio, suenan muy diferentes la “b” de “boat” (bote) y la “v” de “vote” (voto).

Otra más: en español la “h” es muda; en inglés es sonora generalmente (como la j en español) menos en palabras como “honest” (honesto), por ejemplo. Por eso, si vas a pedir una hamburguesa, recuerda decir ”jámburguer”, pronunciando una “j” en lugar de la “h”.

Como ves, se trata de practicar repitiendo los sonidos adecuados una y otra vez. Por eso es tan importante escuchar cómo se pronuncian las palabras en inglés con nativos del idioma, tal como se ofrece en Open English, para que el estudiante salga del patrón al que está acostumbrado y escuche sonidos diferentes a los que conocía. Claro que es un reto, pero muy divertido.

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