“Fumar es un placer…” cantaba Sarita Montiel en El último cuplé y, salvando las distancias con lo que sigue de la letra, aprender inglés puede ser también muy placentero, independientemente de la edad.

Supongamos que tiene ¡por fin! tiempo libre y quiere dedicarse a un hobbie. Está decidiendo entre la jardinería, coleccionar estampillas, armar trenes, o llenar crucigramas… todo muy interesante, pero si escoge aprender inglés como hobbie, tendrá además beneficios adicionales muy placenteros también.

Por ejemplo, puede practicar lo que aprendió en un viaje a los Estados Unidos… imagínese recorriendo San Francisco en un “cable car”, leyendo sin dificultad los avisos, las paradas, entendiendo todo lo que le dicen… eso sí, no se meta en Chinatown porque allí el inglés no le va a servir de mucho.

O piense cómo será cuando esté en un restaurante de Little Italy en Nueva York… lee el menú sin dificultad y ordena unas “Italian Meatballs”, típicas de “trattoría” (aunque se dé cuenta al verlas que son las humildes albóndigas que ya conocía, pero servidas en un ambiente que parecería que se está en un filme de Bertolucci).

Digamos que no quiere viajar… ¿se imagina todo lo que puede conocer sobre descubrimientos científicos, avances tecnológicos, el cine, el arte, la farándula, sentado frente a la computadora?… Más del 50% de los sitios de internet están editados en inglés, así que saber el idioma le abre un mundo nuevo de información sin límites.

¿Y qué decir del cine? ¡Hay tantas películas buenas en inglés que merecen ser disfrutadas en su idioma original! Además, si alguna vez oyó a John Wayne en una película de vaqueros doblado al español más madrileño posible, sabe lo que le digo.

Aprender inglés no es solo conocer otro idioma, expresarse con más recursos, entrenar su cerebro, conectarse con más personas…es entrar en una cultura nueva, interesante, con mucho que mostrar. La edad es lo de menos, enriquezca su tiempo libre con el mejor de los pasatiempos.

 

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