Los avances de la tecnología traen una mayor calidad de vida en muchos sentidos, pero también pueden llevarnos a desarrollar hábitos que no nos resultan beneficiosos, bien sea para la salud, nuestro ser social o la paz mental.  Y como la tecnología está a nuestro servicio y no viceversa, verás que es posible eliminar estas costumbres cuando tomes conciencia de que, a veces, te dejas atrapar por la tecnología.

Estas son dos de las más comunes, hazlas desde hoy parte del pasado:

Estar en Facebook pero no en tu vida

Imagina que tienes el privilegio de pasar una primavera en Venecia y vas en una góndola roja y negra preciosa, viendo las ondas del agua en los canales, la luz que se refleja en el agua, las casitas de todos los tonos de ocre posibles… ¿y tú qué estás haciendo? Posiblemente tomándote un selfie con el gondolero atrás como testimonio, y escribiendo desenfrenado en Facebook “¡Estoy en Venecia, esto es lo máximo! ¡xoxo!”,  cuando ni tus sentidos ni tu espíritu están realmente allí, sino en la mini pantalla de tu teléfono, que igual vas poder mirar todos los días cuando regreses de vacaciones y ya no tengas a Venecia.

A menos que la foto con el gondolero valga lo que vas a pagar en pasaje, es mejor que veas videos de Venecia, gratis, en tu casa, o disfrutes al máximo de todo minuto de tu vida que estés viviendo en carne propia, donde quiera que estés.

Olvidar lo que es una buena conversación cara a cara

Chatear, postear, comentar, dar likes, etc. son todas buenas formas de comunicación, que nos permiten tener vivas nuestras redes sociales, actualizar a los amigos de nuestra vida, opinar sobre lo que pasa, compartir experiencias, etc. Todo eso es muy válido, pero ¿desde cuándo no te sientas en una barra, en una terraza o en una plaza abierta a tomarte un café y conversar cara a cara  con un amigo? Desde cuándo no experimentas eso de verle la cara a alguien, leer entre líneas lo que dice, darle un abrazo, conversar sin agenda y sin distracciones, olvidar que el tiempo pasa porque lo estás disfrutando?

Piensa lo siguiente: difícilmente podrás recordar el comentario aquel en el chat, o el emoticón con la sonrisa que te pusieron, pero siempre recordarás la noche aquella que se te fue conversando con el amigo del alma.

La tecnología recrea magistralmente la realidad, pero hay cosas que solo vas a encontrar en la realidad misma. Están en lo que llaman “la atmósfera de un lugar” o “la energía” de una persona. Lo que registres con tus sentidos, lo que fijes en tu memoria, lo que percibas con la intuición, queda grabado para siempre. No necesitas a Facebook para eso.

Y si quieres usar mejor tu tiempo conectado, ¡hazlo productivo! Estudia un idioma, capacítate con una nueva habilidad o léete un libro electrónico.

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