Don Mario, de la portería a la oficina gracias al inglés

Meta de aprender inglés

Don Mario, de la portería a la oficina gracias al inglés

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Dicen que al cerrar los ojos y pedir con todo el corazón, los deseos se hacen realidad, ¿será que solo aplica en los cumpleaños? Pensaba Don Mario mientras el reloj de la recepción marcaba casi las 12, y se acercaba un nuevo año en el que su deber como guardia de seguridad del Edificio Central lo alejaba otra vez de su familia.

Había prometido a su hijo Daniel llegar para recibir el año nuevo, sin embargo sabía que era una promesa que no podría cumplir, porque su turno le había tocado el 31 y solo acabaría hasta las 6 a.m. del siguiente día, cuando el calendario ya anunciara el 2020. Por eso, ahí, al lado del arbolito y los adornos de Navidad escribió un nuevo propósito en su lista, su meta de aprender inglés y conseguir un trabajo que le permitiera pasar más tiempo en familia. Cerró los ojos y al sonar las doce campanadas, leyó su propósito para sí mismo, con el anhelo de que los deseos que vienen del corazón siempre se cumplen. Inglés 2020, se repitió una y otra vez, recordando que este idioma siempre había sido una de sus grandes pasiones y año tras año lo había postergado porque la vida nos pone “urgencias”, que terminan haciéndonos dejar lo que queremos en el olvido.

Pero este año no iba a ser así, por eso apenas salió de su turno, llegó a casa y abrazó a su hijo que apenas despertaba y le dio un dulce beso a su esposa, quién quedó sorprendida al ver la alegría con la que Don Mario había llegado. Y sí, ese mismo día empezó a buscar opciones para cumplir su meta de aprender inglés, -porque a fin de cuentas ¿qué es un propósito? sino un plan verdadero que nos lleve a cumplirlo-.

Así empezó a mirar varias opciones, que se adaptaban a su presupuesto, pero lastimosamente no a los turnos rotativos de su trabajo. Sin darse por vencido y con la meta de aprender inglés en 2020 y mejorar sus horarios, siguió buscando, hasta que encontró una opción ideal para él, era un curso en línea, por lo que podía estudiar incluso cuando no hubiera mucha gente en recepción. 

Así fue como Don Mario, día tras día dedicó al menos algunos minutos a cumplir su meta de aprender inglés, entre cada cliente que llegaba al edificio y cada llamada que recibía, sacaba tiempo para hacer una lección, tomar una clase o probar “suavecito” su pronunciación, porque la verdad no quería que todos lo escucharan en la portería. 

Sin darse cuenta, avanzaron los meses y con ellos, también su inglés. Don Marío se sentía muy orgulloso de sí mismo, porque esta vez el inglés en 2020, era una realidad en su vida. Un propósito cumplido que sin planearlo esa mañana del martes lo llevaría a cumplir su otra gran meta. 

A eso de las 12 del día y como si el destino lo hubiera escuchado a las 12 de la noche ese pasado 31 de diciembre, entró a la portería del Edificio Central un inversionista extranjero que venía a cerrar un negocio en una de las oficinas, el hombre un poco estraviado porque solo hablaba inglés, preguntó a varias personas dónde quedaba la oficina, al verlo desde la entrada y entender en inglés que se encontraba perdido, Don Mario sin pensarlo dos veces se acercó a él y con lo que había aprendido de inglés en esos meses, le indicó que la oficina quedaba en ese edificio y el número era la 304. 

El inversionista, dejó ver su sorpresa al ver cómo el guardia de seguridad del edificio lo había ayudado y en un muy buen nivel de inglés lo había conducido a su destino. Así, en esos días de visita en el edificio, Don Mario se convirtió en una gran ayuda para Mark el inversionista, compartiéndole en inglés algunos planes para hacer en la ciudad o ayudándole con diferentes direcciones. 

Una vez cerrado el negocio, Mark se despidió de Don Mario con una gran noticia, le entregó un contrato para ser su asistente Jr, en la oficina del edificio donde acababa de cerrar el trato, -después de todo él tenía lo que necesitaba, conocía la agenda de las personas que entraban al edificio, era un hombre listo, organizado y gentil y lo mejor de todo sabía inglés-. 

Al leerlo y ver que su nuevo lugar de trabajo sería una oficina con horarios estables que le permitiría pasar más tiempo en familia, Don Mario no dudó en firmar el contrato. Ese día, la vida de Don Marío el “portero” cambió, y pasó a ser la de Don Marío, el asistente bilingüe, que tuvo más tiempo y mejores condiciones para hacer lo que siempre quiso, disfrutar más con los que amaba.

En la siguiente Navidad, cuando después de tantos 24 lejos, al fin Don Mario estuvo en casa, su hijo Daniel le preguntó: -Papi, ¿Qué es un propósito? A lo que él le respondió sonriendo, Dani, es eso que te lleva de donde estás a donde quieres llegar. ¡Solo hay que cerrar los ojos, desearlo con el corazón y trabajar para que se cumpla!

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