¿Qué es el Choque Cultural y cómo mitigarlo?

Comencemos por una anécdota: ésta es la primera invitación a la casa de unos “gringos”, digamos que son los Johnson, que invitaron a los Pérez, recién llegados de algún país de Latinoamérica.

Los Johnson invitan de 5:00 PM a 9:00 PM, y los Pérez primero se asombran de que los inviten a cenar a la hora en la que están todavía durmiendo la siesta del almuerzo, y segundo, de que les den hora de salida, y además, justo cuando la cosa debería estar “poniéndose buena”.

Basados en estas premisas, se presentan a las 8:00 PM, una hora que consideran adecuada para una cena, por lo que les sorprende que los reciban preocupados porque pensaron que se accidentaron en el camino.

Los Johnson les presentan a los Smith y a los Jones, y mientras los americanos extienden la mano tímidamente, o les ofrecen un “hi!” distante, los Pérez prodigan besos y abrazos a los recién conocidos, que quedan desconcertados por la efusividad.

En el transcurso de la cena, el señor Pérez cuenta unos chistes buenísimos de humor muy fino, pero la única que los entiende es la señora Pérez. A golpe de 11:00 PM los únicos invitados que quedan son los Pérez, que están apenas comenzando la noche…

Este es un ejemplo típico del choque entre la cultura latina y la anglosajona, cuando no ha habido una familiarización previa con la otra cultura.

¿Qué es el choque cultural?  Una definición la aporta un estudio de NOVA University, que lo tipifica como “una desorientación debida a la exposición a una cultura diferente, un nuevo modo de vida, que provoca sorpresa, ansiedad y desorientación en la persona que viene de un contexto cultural totalmente distinto”.

El choque cultural afecta de manera diferente a cada persona, dependiendo de muchos factores como su flexibilidad, apertura al cambio, sentido de aventura, incluso si tiene un grupo de soporte emocional, amigos o familia, que le permitan disfrutar de un entorno conocido mientras está en el proceso de adaptación a la nueva cultura.

En el manual para estudiantes internacionales de Fullbright, se denotan incluso síntomas físicos como “dolor de cabeza, insomnio, irregularidades digestivas y cierto letargo. Los síntomas psicológicos van de la variación del estado de ánimo a la sensación de inseguridad, a la frustración”.

Hay maneras de mitigar los efectos del choque cultural, y la más eficiente es prepararse antes de salir del país propio. Es decir, familiarizarse con la nueva cultura. ¿Qué se acostumbra?, ¿Cómo se dan las relaciones sociales?, y lo más importante: aprender el idioma.  La capacidad de comunicarse es determinante para la adaptación, porque favorece el proceso de socialización, atenúa la sensación de aislamiento y fomenta una inserción mucho más rápida en el nuevo ambiente.

Nunca es tarde para aprender inglés

“Fumar es un placer…” cantaba Sarita Montiel en El último cuplé y, salvando las distancias con lo que sigue de la letra, aprender inglés puede ser también muy placentero, independientemente de la edad.

Supongamos que tiene ¡por fin! tiempo libre y quiere dedicarse a un hobbie. Está decidiendo entre la jardinería, coleccionar estampillas, armar trenes, o llenar crucigramas… todo muy interesante, pero si escoge aprender inglés como hobbie, tendrá además beneficios adicionales muy placenteros también.

Por ejemplo, puede practicar lo que aprendió en un viaje a los Estados Unidos… imagínese recorriendo San Francisco en un “cable car”, leyendo sin dificultad los avisos, las paradas, entendiendo todo lo que le dicen… eso sí, no se meta en Chinatown porque allí el inglés no le va a servir de mucho.

O piense cómo será cuando esté en un restaurante de Little Italy en Nueva York… lee el menú sin dificultad y ordena unas “Italian Meatballs”, típicas de “trattoría” (aunque se dé cuenta al verlas que son las humildes albóndigas que ya conocía, pero servidas en un ambiente que parecería que se está en un filme de Bertolucci).

Digamos que no quiere viajar… ¿se imagina todo lo que puede conocer sobre descubrimientos científicos, avances tecnológicos, el cine, el arte, la farándula, sentado frente a la computadora?… Más del 50% de los sitios de internet están editados en inglés, así que saber el idioma le abre un mundo nuevo de información sin límites.

¿Y qué decir del cine? ¡Hay tantas películas buenas en inglés que merecen ser disfrutadas en su idioma original! Además, si alguna vez oyó a John Wayne en una película de vaqueros doblado al español más madrileño posible, sabe lo que le digo.

Aprender inglés no es solo conocer otro idioma, expresarse con más recursos, entrenar su cerebro, conectarse con más personas…es entrar en una cultura nueva, interesante, con mucho que mostrar. La edad es lo de menos, enriquezca su tiempo libre con el mejor de los pasatiempos.

 

El reto de aprender a pronunciar en inglés

Para un hispanohablante, aprender las muchas variantes de la pronunciación del inglés es todo un reto, por muchas razones, comenzando por la cantidad de sonidos de las vocales. A pesar de que tanto el español como el inglés tienen 5 vocales, el inglés tiene 20 sonidos diferentes para las mismas vocales. Por ejemplo, si sales de crucero, contarás que te montaste en el “ship”, pero si pronuncias la “i” como lo harías en español, estarás diciendo que te montaste en una oveja (“sheep”), lo cual, cuando menos, traería cierta confusión.

La tarea es más difícil para los hispanohablantes, porque al estar acostumbrados a usar un solo sonido por cada vocal, tienen que entrenarse en cambiar el punto de articulación y el movimiento de la mandíbula para generar esos 15 sonidos adicionales que nunca habían emitido. Mientras aprenden, tenderán a pronunciar las palabras tal como les suenan en español.

Como si el tema de las vocales fuera poco para aprender a pronunciar el inglés, las consonantes también tienen su complicación. La “p” por ejemplo, en inglés tiene un sonido diferente, aspirado. Si dices “papaya” en español la pronunciación de la “p” no es aspirada, pero si quieres referirte a la misma “papaya” pero en inglés, el aire tiene que salir de tu boca con fuerza. Si quieres probar, ponte la mano frente a la boca, y si no sientes el golpe de aire en cada “p”…. pues estás pronunciando mal.

La razón es que el inglés es una mezcla de muchos idiomas como el indo germano, el latín, el griego, y el francés, que han ido aportando, poco a poco, sus grafías y sonidos propios.

Otra diferencia: en español no se distingue entre la “b” y la “v”. Son dos grafías con el mismo sonido. En inglés, en cambio, suenan muy diferentes la “b” de “boat” (bote) y la “v” de “vote” (voto).

Otra más: en español la “h” es muda; en inglés es sonora generalmente (como la j en español) menos en palabras como “honest” (honesto), por ejemplo. Por eso, si vas a pedir una hamburguesa, recuerda decir ”jámburguer”, pronunciando una “j” en lugar de la “h”.

Como ves, se trata de practicar repitiendo los sonidos adecuados una y otra vez. Por eso es tan importante escuchar cómo se pronuncian las palabras en inglés con nativos del idioma, tal como se ofrece en Open English, para que el estudiante salga del patrón al que está acostumbrado y escuche sonidos diferentes a los que conocía. Claro que es un reto, pero muy divertido.

México: importantes oportunidades con EE. UU. pero bajo dominio del idioma inglés

¿Sabías que la frontera entre México y Estados Unidos es la más transitada del mundo?

La cercanía de México a los Estados Unidos hace que la relación entre estos países sea muy estrecha. De hecho, según la Secretaría de Relaciones Exteriores Mexicana, “México es el segundo socio comercial de Estados Unidos y el primer destino de las exportaciones de California, Arizona y Texas, y el segundo mercado para otros 20 estados. Aproximadamente seis millones de empleos en Estados Unidos dependen del comercio con México y cada minuto se comercia cerca de un millón de dólares”.

A pesar de esta intensa interacción, Universia México cataloga al país como “reprobado en el dominio del inglés” en un artículo sobre la importancia del conocimiento de este idioma para la región. Afirmó también que México bajó 10 peldaños en el dominio del inglés, y se situó en el lugar número 5, según un reciente ranking realizado con la participación de más de 1.7 millones de adultos de 54 países.

De acuerdo con este ranking, y segmentando geográficamente, “entidades como Hidalgo, Querétaro, Oaxaca, Sonora, Campeche y Zacatecas presentan un nivel muy bajo de inglés, mientras que Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, la Ciudad de México, Ciudad Juárez, Mexicali, Monterrey, Nuevo León y Sinaloa, registran un nivel bajo”, especifica Universia.

De los países participantes de América Latina, “Argentina ocupó el lugar 20, Uruguay el 26, Perú el 33 y Costa Rica el 34. Las primeras posiciones las ocupan Suecia, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Bélgica y Alemania”.

Es claro que el dominio del inglés es fundamental, tanto a nivel individual como a nivel de país. Individualmente, un profesional que tiene dominio del inglés gana entre “30% y 35%” más de sueldo.

A nivel nacional, un país que domina el inglés tiene muchas más oportunidades de expandir su economía de servicios. Solamente en el área turística, por ejemplo, México es un gigantesco filón de negocios. En el área de la tecnología, hoy en plena expansión, las oportunidades del nearshoring (o prestación de servicios a países fronterizos) son inmensas para México.

Una vez más, queda claro que ¡el inglés abre muchas puertas! Ven a Open English y domina el inglés, para que se te abran nuevas oportunidades.

¿Cómo tener a mano asistencia legal “en inglés” cuando la necesites?

Cualquier hispano que haya vivido o viva en los Estados Unidos sabe que su mejor contacto es un buen abogado. No porque haya decidido violar la ley como hobby, sino porque son tantos los tipos de leyes que un inmigrante desconoce, que es preferible estar prevenido.

Una de las cosas más comunes en los Estados Unidos son las demandas. Si te caíste en el restaurante, demandas; si el perro te mordió, demandas; si el jefe te piropea, demandas… Por eso es aconsejable conocer los términos para cuando vayas a buscar asistencia legal, para demandar o para defenderte en una demanda.

Si tú eres el demandante, eres el “plaintiff”, si lamentablemente eres el acusado, eres el “defendant”, porque se espera que te defiendas. Si oyes que tu solicitud fue “overruled” (denegada), empieza a reunir el dinero de la multa, o solicita que se reconsidere el caso, es decir, puedes “appeal” (apelar).

Un “affidavit” es una declaración escrita, el “bail” es una fianza, y “chambers” es el lugar donde se reúne el juez con su equipo legal.

Es tan común esta situación en los Estados Unidos, que algunos escritorios de abogados ofrecen ayuda legal como un servicio pre-pagado. Es decir, se cancela un monto mensual, como quien paga la electricidad o el teléfono, pero por servicios de abogado… por si acaso.

En una búsqueda simple de Internet se pueden hacer consultas legales gratuitas o por un costo razonable; igualmente se encuentran formatos gratuitos para todos los problemas legales que pudieran presentarse, desde un arreglo prenupcial hasta un divorcio.

En todo caso, a pesar de todo este apoyo, lo mejor es que hables bien el inglés para que puedas estar más seguro en estas aguas turbulentas del mundo legal. Te invitamos a aprender inglés en Open English, para que sepas cómo actuar cuando te digan «It’s the Law!».

Glosario

Sue Demanda
Plaintiff Demantante
Deffendant Demandado
Overrule Denegar una petición
Bail Fianza
Affidavit Declaración escrita y jurada
Deposition Declaración legal hecha fuera de la Corte
Felony Transgresión severa de la Ley, sujeta a hasta un año de prisión
Grand Jury Jurado
Testimony Testimonio oral ante la Corte o el Jurado
It’s the law La ley lo dicta (es la ley)

Juegos para aprender inglés y agilizar la mente

Open English, tu gimnasio mental

¿Sabías que aprender inglés fortalece tu inteligencia? Siempre se supo que hablar inglés es muy importante para muchas cosas, desde obtener información por Internet hasta estudiar o trabajar en el extranjero. Ahora se sabe que, además de todas estas ventajas, aprender inglés es como una rutina para hacer ejercicios: mejora muchas de tus capacidades intelectuales, incluyendo la memoria, la concentración y el procesamiento de datos.

Experimentos científicos recientes han demostrado que hacerse bilingüe supone ejercitar ciertas partes del cerebro y del sistema nervioso, tal como se ejercitan los músculos en un gimnasio. De hecho, los estudios de laboratorio comprobaron que las personas bilingües tienen una mayor densidad de materia gris que los que solo hablan una lengua.

Esto se debe al hecho de que el cerebro tiene la capacidad de cambiar su estructura como resultado de un estímulo, un fenómeno conocido como “plasticidad cerebral”. El tema ocupa un espacio importante en las redes sociales, donde se comparten juegos para aprender inglés y juegos para agilizar la mente, como el Lumosity, o el Sudoku y circulan seminarios en línea que ofrecen un total “recableado” del cerebro con objetivos tan diversos como eliminar la ansiedad, borrar traumas pasados, bajar de peso o dejar de fumar.

Y un componente importante de la gimnasia cerebral es la alimentación adecuada para el cerebro. La Clínica de la memoria de la UCLA recomienda, para desarrollar la memoria, el consumo de vegetales con poder antioxidante, avena, Omega 3, legumbres, nueces, pescado, vitamina B12 y vitamina D. Según los científicos, estos alimentos y vitaminas protegen al cerebro de los radicales libres que lo envejecen y deterioran la capacidad cognitiva.

Ya sabes cómo  agilizar la mente y cómo alimentarla. Así que si quieres tener un súper cerebro… ¡come bien y estudia inglés!