5 Mitos y verdades de vivir en el extranjero

5 Mitos y verdades de vivir en el extranjero

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Hecho: cada vez más personas tienen la inquietud de irse a vivir afuera, en otro país, ya sea para estudiar, trabajar, conocer el mundo (o simplemente a sí mismos). El propósito del viaje por lo general determina la duración de esta experiencia, además de las condiciones y la disposición para invertir en ella. Por eso, es preciso tener en cuenta una serie de factores a la hora de tomar esta decisión. ¿Por ejemplo, hablas el idioma del sitio o un idioma que te permita comunicarte en él, como el inglés? Es importante tener bien claro qué es lo que pretendes alcanzar con o después del viaje. Pero, más que eso, es fundamental ir con la mente abierta y saber que tu experiencia no tiene que ser ni debe ser como las otras que has tenido anteriormente, o que has escuchado por ahí.

Con el fin de ayudarte, preparamos algunos consejos con los que pretendemos dejes aun lado cualquier idea preconcebida y analices con hechos (no con influencias sin base) con qué te encontrarás en otros sitios, el posible choque cultural que enfrentarás y sobre todo, cuán factible es para ti la mudanza total.

Viajar acompañado puede ser más fácil, pero no necesariamente mejor.

Quien va acompañado de un amigo o compañero/pareja se siente menos solo y extraña menos su hogar. Lo que puede determinar la permanencia en un país. Sin embargo, cuando vas acompañado, las posibilidades de interacción con las personas que viven en ese país se reducen y tú también eres menos propenso a experimentar nuevas situaciones.

Tú eres tú y ellos son ellos.

Sí, es importante adaptarse y mezclarse, pero intentar ser exactamente como las personas de otro país puede generar una serie de frustraciones, ya que tu cultura es distinta. El dicho “cuando en Roma, haz como los romanos” es muy práctico, pero tiene sus limitaciones. No por estar en EE. UU. vas a tener que ir a todos los partidos de básquetbol o de béisbol, si lo que a ti te interesa es el fútbol…

Un subempleo en el exterior sigue siendo un subempleo.

Trabajar en un puesto en el cual tú jamás trabajarías en tu propio país de origen puede ser fatal. Creer que tu felicidad llegará apenas desembarques del avión, sin importar las condiciones de trabajo o tu área profesional puede ser un gran error. Trata siempre de encontrar un quehacer que disfrutes, no importa donde estés.

No sufrirás los prejuicios de los nativos.

Existen países más o menos amistosos, pero eso también tiene mucho que ver con el área a la que irás, cómo actúas y cómo te comportas en un ambiente desconocido. Mucha gente suele decir que hay más prejuicio entre extranjeros viviendo en otros sitios, que el generado por aquellas personas nativas de esos sitios… Lo importante es tener siempre bien claro tus valores y con toda la cortesía posible, hacerlos evidentes (no imponerlos).

Hablar bien el idioma ayuda, y mucho.

Pues bien, nadie espera que llegues al país hablando impecablemente, pero si lo que quieres es quedarte y conseguir un buen empleo o un cupo en una universidad, no subestimes el idioma. Asegúrate de encontrar un buen curso de inglés (o del idioma de tu destino) que también te enseñe la cultura y las costumbres del país y así facilite tus interacciones en todas las esferas.

¡Buen viaje y mucho éxito!

 

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