Todos nosotros que hemos tomado clases de idiomas, hemos sentido pánico al escuchar el professor llamarnos por nombre para hacernos una pregunta frente a toda la clase. Yo me acuerdo de un momento así en una clase de español en el colegio cuando mi maestra me hizo una pregunta a la cual no sabía responder:

<<Mary ¿si ganaras la lotería, qué te comprarías con el dinero?>>

Entré en puro pánico. <<¿Ganaras? ¿Comprarías? ¿Cómo respondo? No lo he pensado en inglés ¡ni mucho menos en español! ¿Por qué me está haciendo esta pregunta tan difícil, sabiendo que esta gramática no la hemos estudiado mucho?>>

Aunque no recuerdo cómo salió mi respuesta, ya que soy profesora puedo entender porqué mi maestra me hizo una pregunta que para mí era muy difícil. Ella practicaba lo que se llama “evaluación formativa”, lo que es un rasgo de la buena pedagogía (Rea-Dickins, 2001). La evaluación formativa es un proceso mediante el cual un maestro descubre las necesidades de desarrollo de sus estudiantes, haciendo preguntas que prueban los límites de su conocimiento para luego informar la planificación del programa de estudio (Black & Wiliam, 2009; Jiang, 2014). Los profesores utilizan esta forma de evaluación para desarrollar sus programas a largo plazo, pero también para identificar cómo progresar en cada instante en las clases.

Desde mi punto de vista como estudiante, entiendo completamente qué se siente cuando se le hace una pregunta difícil o complicada, y las ganas que le da a uno responder con “I don’t know.” Pero como profesora, veo el valor de exigirles un poco a mis estudiantes, tanto para su progreso como para planificar mejores clases y guiar la secuencia de actividades.

Lo más importante es tener en cuenta que tu profesor tiene tu bien en mente. No hay que sentir nervios, solo hay que hacerle un esfuerzo. Sus preguntas sirven para tu beneficio, y al profesor no le importa tanto que respondas correctamente, sino que respondas completamente hasta el punto que puedas, y que te exijas a usar el vocabulario y la gramática que sepas. Tus esfuerzos te benefician a ti, al profesor, y a los demás estudiantes.

En las sesiones en vivo de Open English, los profesores usan la evaluación formativa para dirigir la corriente de la clase, y para saber cuáles láminas del contenido brindarán mayor beneficio a los estudiantes en la sesión actual.

Para que saques ventaja de esas oportunidades en nuestras sesiones en vivo te ofrecemos unos consejos para participar en la evaluación formativa, utilizando las “3 Rs”:

  1. Respira: Cuando el profesor te hace una pregunta, respira hondamente una vez, exhalando totalmente, mientras te repites la pregunta en la cabeza. Eso te aliviará un poco el estrés y te dará oportunidad de repasar la pregunta, identificando exactamente qué información se está pidiendo. Y si no entendiste la pregunta, no dudes en pedir que te la repita.
  2. Responde: Esfuérzate a responder con una frase completa y llena de detalle. Intenta usar la forma gramatical que usó el profesor. Por ejemplo, si el profesor usa el progresivo (“What are you doing?”), intenta responder de acuerdo (“I am studying English.”).  
  3. Repite: Los profesores usan varias tácticas para corregir los errores de los estudiantes y ofrecer feedback (retroalimentación). A veces usan lo que se llama un recast (Rassaei, 2014), simplemente repitiendo la frase que produjo el estudiante, pero con correcciones necesarias. A veces escriben lo que produce el estudiante en la pizarra, señalando correcciones o modificaciones. Presta atención al feedback del profesor, y repite tu respuesta de la manera correcta. Aun si el profesor no te pide que la repitas, repítela mentalmente, o escríbela en tus notas.

Fuentes

Black, P. & Wiliam, D. (2009). Developing the theory of formative assessment. Educational Assessment, Evaluation and Accountability, 21(1), p. 5-31.

Fernández, J., Tapia, A. G., & Lu, X. (2014). Oral proficiency and pragmatic marker use in L2 spoken Spanish: the case of pues and bueno. Journal of Pragmatics, 74, p. 150-164.

Jiang, Y. (2014). Exploring teacher questioning as a formative assessment strategy. RELC Journal, 45(3), p. 287-304.

Rassaei, E. (2014). Scaffolded feedback, recasts, and L2 development: a sociocultural perspective. The Modern Language Journal, 98(1), p. 417-431.

Rea-Dickins, P. (2001). Mirror, mirror on the wall: identifying processes of classroom assessment. Language Testing, 18(4), p. 429-462..

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