Todos sabemos que el apoyo familiar es clave para el desarrollo educativo de los niños; el calor de los padres, hermanos, abuelos, tíos y otros allegados es la llama que alimenta la confianza en sí mismos, impulsa su florecimiento humano y proyecta su crecimiento tanto espiritual como intelectual. Lo que a veces olvidamos es que lo mismo sucede con los adultos. No importa si estás por primera vez cursando tus estudios superiores tras haber interrumpido tu educación por algún motivo, si estás ampliando tu educación con una nueva capacitación, o si te encuentras en el umbral de tu preparación profesional: El valor de la familia es esa fuente de apoyo que te alentará cuando más lo necesites.

De adultos, vamos adquiriendo responsabilidades familiares que a veces –según nosotros mismos- nos desvían de (o postergan) nuestra meta educacional. Sin embargo, no tiene por qué ser así, ya que la superación personal o profesional es benéfica para la familia tanto como para el individuo.

Al decidirte, por ejemplo, a estudiar el inglés, habrás aceptado el reto de adquirir la capacidad para interpretar el mundo y tu vida de otra forma, y desarrollar las competencias necesarias para desenvolverte más allá de tu entorno inmediato. Una decisión que no solo te acercará a muchas más oportunidades de mejorar tu condición económica, sino que te permitirá dejar una huella permanente en la vida de tus seres queridos. Con esa decisión, te convertirás en un ejemplo de perseverancia para los más pequeños de tu familia, ya sean tus hijos, hermanos o primos, propulsando potencialmente su educación y asegurando el porvenir de tus más allegados. En cuanto a los menos pequeños de la familia, recuerda que a veces ir en contra de la corriente te hace más fuerte e incluso, en ocasiones, más feliz; y la felicidad es contagiosa; no nos referimos a rebeldía, estamos hablando de luchar por los ideales en beneficio del crecimiento personal, esos que más adelante hablarán por sí solos y justificarán las decisiones o privaciones del presente inmediato.

Con esto en mente, ya no te sentirás culpable si te pierdes uno que otro baile escolar de tus hijos, si tienes que quedarte una noche estudiando sin llegar a esa comida con tus tíos, o si “pasas” de una velada romántica para repasar una lección. ¿Por qué? Porque lo estás haciendo por tu familia y no solo por ti. Una vez que tus seres queridos se percaten, verás cómo ese apoyo familiar se tornará en tu éxito estudiantil, en un aprendizaje más firme y en pasos más acelerados hacia tu meta.

En esta época del año, plena de celebraciones familiares, agradece a quienes te han apoyado, elogia a quienes se han esforzado y ten paciencia con los que no han vislumbrado aún tus esfuerzos, más tarde o más temprano, serán reconocidos.

Recuerda siempre fomentar estos valores en tu familia:

  • Generosidad   –generosity
  • Respeto   –respect
  • Responsabilidad  responsibility
  • Autoestima  self-esteem
  • Paciencia patience

Haz tu sueño de superación posible con la confianza en que, al final, los frutos se repartirán entre todos.